Asunción de Noche
(cuarta parte)
La radio de un recolector de
plásticos les entregaba la primicia de la madrugada y ella aprovechó el momento
de distracción para comenzar una nueva carrera hacia el Palacio de López,
corrió sin respirar hasta que algo explotó cerca de ella. Dulce escarlata y el
mundo se nubló por un segundo, sabor a tierra, olor a miedo y volvió a caer esa
noche, otras dos ensordecedoras explosiones la rodearon pero siguió corriendo.
La calle frente al Palacio de López era un hervidero de personas con pancartas
y piedras en las manos, algunos golpeaban a los oficiales de policía y los
militares protegían la entrada al Palacio formando una pared humana, dos
hileras de hombres rodeaban el jardín trasero.
“Los partidos oficialistas
responsabilizan al grupo armado Vencer o
Morir por la tragedia ocurrida en el Teatro Municipal esta noche, por
supuesto los bloques socialistas y simpatizantes del Presidente de la República
asesinado han salido a las calles a defender sus posturas desatando un
enfrentamiento frente al Palacio de López….” reportaba una periodista desde el
lugar de los hechos.
“¡Golpe de estado! ¡Esto es
un golpe de estado, mataron a nuestro querido presidente añamemby! ¡Mba’e grupo
guerrillero, esos tekoreí del partido socialista tienen la culpa! ¡Ellos
mataron a nuestro presidente!” interrumpió una mujer conmocionada por la
noticia.
La madrugada se inició
sangrienta, Emilia deambulaba entre hombres y mujeres clamando por un cambio en
el gobierno, uno de ellos la golpeó con un palo de madera con el fin de abrirse
paso entre la multitud enfurecida. Ella ignoró el dolor y continuó la odisea de
intentar salir con vida del lugar, entonces lo distinguió sentado
tranquilamente en la vereda, fumaba un cigarro y le hizo una seña invitándola a
acercarse.
“¡Sacáme de acá! ¡Ayudáme!”
gritó la muchacha buscando una salida de la manifestación desesperadamente.
“La policía cerró las calles
del centro, nadie puede entrar ni salir a menos que quieras dar un paseo por la
comisaría.” explicó y soltó una bocanada de humo por la boca.
“¿Qué carajo está pasando?
¿Cómo empezó este desastre?” preguntó y se tapó los oídos cuando escuchó el
estruendo de fuegos artificiales que eran utilizados como armas por los
manifestantes.
“El país se fue a la mierda
esta noche, Emilia. ¿No escuchaste? El presidente está muerto, el presidente
del senado también, nadie sabe que pasó y nadie sabe a quién culpar.” dijo el
hombre trajeado de cabellos largos, se levantó y vigiló a un casco azul que
golpeaba a un hombre cerca de ellos.
“¡No me importa! Quiero
salir de acá….” insistió Emilia y un olor a pólvora le provocó un ataque de
tos.
“¡Emilia! ¡Emilia!” gritó una
voz espantosamente conocida. El mesero del café se abría paso entre los
manifestantes, camino a ella.
Repentinamente un humo
extraño cubrió el paisaje y el relinchar de unos caballos se sumó a la sinfonía
de sonidos de la violenta madrugada, la policía montada lanzó gases
lacrimógenos para dispersar a las personas y los ojos de Emilia se llenaron de
lágrimas, la picazón en su rostro y garganta la volvieron un blanco fácil para
cualquiera, incluso para Giovanni. Éste último la tomó del brazo y la condujo
hacia una calle alejada del tumulto, la obligó a recostarse contra la pared y
con su elegante saco sopló para darle aire limpio de químicos.
“¡Dejáme…. ¡No quiero nada
de vos!” la muchacha apartó de su lado de un golpe a Giovanni.
“¡Estúpida! ¡Pará de correr
de mí! ¡No entendés nada, te quiero ayudar…. Sos una estúpida!” respondió el
mesero y le dio una bofetada en el rostro, el golpe la empujó contra la pared y
perdió la conciencia. “Te voy a llevar al hospital….” aseguró aunque nadie lo
escuchaba.
Nota de Autor: NO SE OLVIDEN DE VOTAR POR LA CONTINUACIÓN, GRACIAS POR LEER ------>
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