domingo, 30 de marzo de 2014

Capítulo 3

Asunción de Noche
(tercera parte)

La camioneta se marchó y los bocinazos fueron reemplazados por sirenas, la policía o los bomberos o ambos estaban en camino y el último deseo de Giovanni era ser parte de una investigación criminal. Tomó a Emilia del brazo pero la muchacha lo golpeó con la petaca de caña y empezó a correr en dirección a la costa de la ciudad de Asunción, él la siguió por inercia y miedo a las sirenas que se acercaban al teatro. 

“¡Emilia!, ¡escucháme!” gritó el mesero intentando alcanzarla pero ella avanzaba velozmente por las oscuras calles de la ciudad.  

“¡Dejáme en paz!, ¡dejáme!” exclamó la muchacha sin detenerse, no confiaba en un extraño que conocía su nombre. 

Por un momento le permitió adelantarse por la calle en dirección hacia el Palacio de López  y el cansancio lo dejó sin aliento, si la perdía de vista significaría más problemas para él. Aflojó la corbata de su traje, revisó los alrededores en busca de potenciales testigos pero la única persona sospechosa era él. Continuó su camino más tranquilo porque el sonido de las sirenas lo ponían nervioso, nada salió como esperaba, sus planes nunca funcionaban y en cualquier momento alguien aparecería entre las sombras para matarlo. 

Llegó hasta la costanera de Asunción dónde pequeños grupos de personas se reunían para disfrutar de la calurosa noche de verano, algunos se marchaban y entre ellos descubrió a Emilia hablando con un oficial de policía. Lloraba y lo apuntó con el dedo cuando lo vio acercándose a ellos, él decidió mantener la tranquilidad, solucionaría el problema como siempre solucionaba todo; hablando con cortesía. 

“¡Es él! ¡Me está persiguiendo desde el Teatro… un hombre me pegó y luego una mujer le disparó…. Entonces se fueron en una camioneta gris y él me persiguió…” explicaba Emilia entre sollozos. 

“¡Emilia!.... Oficial disculpe la molestia, ella está un poco alterada…. Tuvimos una discusión…. Ella tiene…. problemas.” dijo el mesero tranquilamente. 

“¿La conoce?” preguntó el oficial con desconfianza.

“Sí… intento ayudarla con sus…. problemas…. pero es complicado, oficial…. En este país las personas con desórdenes mentales pasan por momentos difíciles en el camino de la recuperación.” afirmó Giovanni convencido de sus palabras. 

“¡No estoy loca!, ¡no es cierto… no me conoce… él quiere matarme!” gritó Emilia y golpeó al mesero con la petaca de caña que aún llevaba en la mano. 

“Señorita, tranquila nomás… ¿cuál es su nombre? Y voy a necesitar su cédula, una prueba de alcotest…”

“¡¿Prueba de alcotest?! Eso no es mío…. Uno de los hombres del teatro me lo dio…. Tenés que creerme….” suplicó la muchacha desesperada. 

“Emilia… Emilia, tranquila… voy a llevarte a casa, dejáme hablar con el policía y voy a solucionar todo.” afirmó Giovanni rodeándola con sus brazos pero ella lo empujó. 

“¡No me toques! ¡mentira! ¡no sabés quién soy, no me conocés! ¡imbécil!” exclamó con rabia y empezó a correr nuevamente. 

“….. se necesitan refuerzos en el Teatro Municipal Ignacio A. Pane de Asunción…. Todas las patrullas… código…” repetía la radio de la patrulla de policía, uno de los oficiales contestó y el otro se quedó hablando con Giovanni. 

“Esquizofrenia…. es un verdadero problema, no es la primera vez que pasa.... ¿necesita algo más de mí?…” preguntó el mesero vigilando a la muchacha. 

“No…. Tenemos que atender una emergencia…” respondió el oficial y subió a la camioneta apresuradamente.  

El mesero la encontró sentada en uno de los bancos de la playa, la tomó del brazo violentamente y se sentó a su lado, ella seguía llorando, intentó escapar pero él la golpeó en el rostro y la rodeó con sus brazos. Se mantuvieron unos minutos así y la muchacha dejó de luchar, rindiéndose a un destino incierto. 

"¿Vas a matarme?” preguntó Emilia asustada. 

“No…. Ya murieron suficientes personas esta noche” contestó Giovanni acariciando el rostro de la muchacha con suavidad. 

“¿Por qué me perseguís entonces?” insistió y el mesero la soltó lentamente.  

“Todas las noches te sirvo en el café la misma taza de expreso y todas las noches leés el mismo libro…. Alicia en el país de las maravillas” comentó recordando el vulgar trabajo al cual se dedicaba. 

“¿Y qué? Yo no estoy loca…. dejáme ir y no voy a decir nada, no voy a hablar con la policía, nada” aseguró recordando los últimos sucesos de esa noche. 

“Todos estamos locos…. quiero que te quedes conmigo Emilia…. por favor. Yo no voy a lastimarte pero hay gente allá afuera que sí va a intentarlo. Estuviste en el lugar equivocado, en el momento equivocado.” explicó y revisó la herida en el brazo de la muchacha, todavía sangraba y unos pedazos de cristal seguían enterrados en su carne.    

 “Algo pasó en el Teatro, algo malo. ¿Vos sabés lo que pasó adentro?” inquirió olvidándose de su delicada situación, el cristal de las ventanas y puertas había estallado cuando ella pasaba frente al teatro pero… ¿Por qué no escuchó ninguna explosión?. 

“No sé…. es mejor así, la ignorancia va a salvarnos esta noche, pero mañana… mañana es otra historia.”  

Giovanni limpió la herida de Emilia con caña y le aseguró que irían al hospital por la mañana, por supuesto ella planeaba escapar antes, esperó mientras las horas de la madrugaba corrían y la luna la juzgaba desde el horizonte pero él no se durmió. Una serie de explosiones y el sonido de las sirenas se intensificaron quebrando el silencio de la oscuridad, desde el banco en la playa divisaron el movimiento de camiones militares rodeando el Palacio de López. Asunción despertó antes del amanecer, un monstruo sentó sus raíces en el centro de la madre de ciudades y Emilia no se imaginaba que sus tentáculos la alcanzarían.   

“Viernes negro, sin duda.... Cerca de mil personas fallecieron esta noche por causas, todavía desconocidas, en el Teatro Municipal Ignacio A. Pane de Asunción. Entre las víctimas fatales de este suceso se encuentra el Presidente de la República Humberto Costas, varios senadores y diputados por identificar, nos acaban de pasar el dato que en el lugar también se encontraba el famoso ingeniero Jorge Borjas…. la policía, bomberos y gente de criminalística se encuentra investigando en el lugar, un hecho siniestro de proporciones inexplicables azotó a nuestro país…”  

domingo, 23 de marzo de 2014

Capítulo 2



Asunción de Noche
(segunda parte)
“Estás loco…. Miss Elizabeth coserá tu boca y te quitará los ojos si no obedeces.” afirmó tranquilamente la bella mujer revisando el menú del café.
“Miss Elizabeth no paga mis deudas, tengo que trabajar, me darán el permiso por hoy desde las diez…. No será antes a menos que me despidan.” insistió Giovanni con una sonrisa nerviosa y pretendiendo tomar la orden de la mujer. 
“Glorificas algo material como el dinero sobre tu vida… moka con crema” dijo la pelirroja y cerró las páginas del menú violentamente.
“¿Sabes por qué vengo todas las noches a servir cappuccino a este…. a este café? Inquirió tomando a la mujer del brazo. “Porque venir aquí me hace sentir normal, me hace sentir que todavía soy parte de esta sociedad…. Que existe algo además de los caprichos de Miss Elizabeth.”
“¿Esa muchacha hablando sola con Alicia en el País de las Maravillas en el regazo te hace sentir normal?” preguntó Rebecca mirando de reojo a la rubia de cabello enmarañado sentada en una mesa junto al ventanal, parecía encontrarse en un estado catatónico y cuando reaccionaba se dirigía a alguna entidad invisible.
La muchacha del ventanal se llamaba Emilia, cada noche se sentaba en la misma mesa y ordenaba un café expreso, y siempre leía Alicia en el País de las Maravillas, lo llevaba leyendo por meses, tal vez años. Al principio la vio como una simple ermitaña amante de los libros como muchos clientes del café, pero su opinión cambió cuando la escuchó discutir con el silencio tres meses atrás.    
“No existe nada además de Miss Elizabeth para ti.” sentenció la pelirroja entregándole el menú del café.
Un escalofrío subió por su nuca y se sintió vulnerable, respiró profundamente y se concentró en preparar la cuenta de Emilia. Aunque le dolía, la perra de Rebecca tenía razón, Miss Elizabeth era su principio y fin, ella lo convirtió en una sombra del ser humano que alguna vez fue, tiempo atrás cuando la luz del sol alumbraba sus días. Intentó sonreír a su perturbada cliente pero un fuerte olor a tabaco lo desconcentró y ni siquiera se despidió de ella.
Rebecca se marchó unos minutos después clavando más palabras duras y verdades dolorosas en sus oídos. La atractiva pelirroja tenía ese talento de hacerle pisar tierra cuando volaba alto, y la odiaba. El café se mantuvo tranquilo esa noche, atendió distraídamente a unos cinco clientes y el reloj marcó las diez de la noche.
Salió a la calle elegantemente trajeado y subió a un taxi, Miss Elizabeth detestaba esperar y desobedecer una orden suya era un sacrilegio. El chofer comentó acerca de las últimas noticias de la noche, “El Presidente también está en el Teatro Municipal, recién salió en la tele…. Alfombra roja y todo prepararon para ese badulaque.” Giovanni simplemente lo miró por el retrovisor y le indicó dónde quería bajarse, la política paraguaya nunca fue un tema de su interés.     
 Pagó al taxista y se bajó enfrente del Teatro Municipal de Asunción, cruzó el hall de entrada y subió las escaleras hasta el segundo piso dónde tropezó con un hombre trajeado, quién sin mediar palabra, lo empujó al piso cuando los cristales del teatro estallaron.
“¡Sos un pelotudo para venir a esta hora! ¡afuera…. dale!” le gritó y lo levantó sin esperar explicaciones.
“Miss Elizabeth…. Van a matarnos a todos, ella no piensa….” dijo Giovanni asustado pero sólo recibió una bofetada a cambio.
“¡Sos un inútil!.... ¡cobarde! ¡vamos antes que llegue la policía y no quiero escuchar una palabra más!” declaró y sacó una petaca del bolsillo de su saco, bebió unos tragos mientras bajaban las escaleras con destino a la calle.     
Emilia se levantó del suelo adolorida y confundida pero un golpe la devolvió al piso, unos zapatos de taco alto se detuvieron frente a ella y alzó la vista para descubrir a la mujer del vestido azul apuntando al hombre trajeado con un arma. El mesero del café y otro hombre trajeado salieron del teatro y sorprendidos, observaron la escena.
“Mi padre estaba en ese teatro… ¿sabías que mi padre iba a estar adentro?” preguntó la mujer y unas lágrimas empezaron a caer de sus ojos azules.
“Mi amor…. Victoria…. Yo… te juro que no sabía, jamás…. Escucháme, jamás te lastimaría.” Respondió el hombre repentinamente calmado, pero sus labios continuaban manchados de un líquido oscuro que goteaba sobre una aterrorizada Emilia.
“Respondé mi pregunta…. ¡¿sabías que mi papá iba a estar en el teatro?!” insistió Victoria sacudiendo el arma en sus temblorosas manos, un crucifijo de plata colgaba sobre su recatado escote y a pesar de las circunstancias, se veía hermosa.  
“Yo…. Te amo, Victoria… Nunca te haría sufrir, sos lo único que vale la pena en esta vida de porquería... yo no sabía, Victoria” afirmó sorprendido y asustado por la determinación de Victoria de amenazarlo con un revólver.
El sonido de un disparo retumbó en la abandonada calle céntrica, la camisa del hombre se manchó de sangre roja y viva ante su desconcierto, porque su amada Victoria continuaba apuntándolo sin tirar del gatillo. Mareado cayó sobre la víctima de sus golpes y ella, sin pensarlo dos veces, lo sostuvo en sus brazos, producto de un reflejo más que un deseo de ayudar.
“¡Esteban!…. ¡Esteban!…. Dios mío, habláme Esteban.” suplicó Victoria acariciando su rostro, olvidándose completamente de la existencia de Emilia, del revólver y la rabia, él sólo balbuceaba incoherencias en su pelea con la muerte.  
“¡Mierda! Lo que faltaba…. Hacé algo útil y sacá a esa mujer de acá…..”ordenó el hombre de la petaca al mesero inmediatamente después del disparo. 
“Rebecca todavía está adentro, ella dijo….. “ interrumpió Giovanni y un bocinazo enterró sus quejas.
“¡Me importa un carajo Rebecca! ¡Vos hacé lo que te digo!.” gritó el hombre enfadado y ayudó a Victoria a levantar a Esteban, se dirigieron a la camioneta plateada que continuaba lanzando bocinazos ensordecedores. “Para las heridas…. Y te sugiero tomar el resto” dijo tirando la petaca de caña a Emilia quién continuaba sentada en el suelo tratando de entender cuanto ocurría.
La camioneta se marchó y los bocinazos fueron reemplazados por sirenas, la policía o los bomberos o ambos estaban en camino y el último deseo de Giovanni era ser parte de una investigación criminal.           

Y vos elegiste!

La gran ganadora es la tercera opción con el 83% de los votos!!

Emilia se levantó del suelo adolorida y confundida pero un golpe la devolvió al suelo, unos zapatos de taco alto se detuvieron frente a ella y alzó la vista para descubrir a la mujer del vestido azul apuntando al hombre trajeado con un arma. 

Gracias a todos por participar!! Espero que disfruten de la historia tanto como yo disfruto escribirla! La segunda parte ya está en camino!...

Y porsupuesto antes de leer tengan en cuenta que contiene palabras fuertes y esas cosas, gente sensible abstenerse.

lunes, 17 de marzo de 2014

Capítulo 1


Asunción de Noche

(primera parte)


“No puedo ayudarte, Emilia… necesito que quieras ayudarte vos misma primero y después me toca pero antes no… no puedo” afirmó el hombre de largos cabellos negros y traje oscuro, jugaba con un cigarro entre sus dedos y vigilaba atentamente a la muchacha de mirada ausente sentada enfrente de él.

Emilia sólo escuchaba y bebía su café a pequeños sorbos, de vez en cuando hojeaba las páginas de una novela, luego quedaba ensimismada con la vista perdida en la ventana del café dónde acostumbraba sentarse hasta la noche, abrazando a la soledad. A veces lloraba en silencio mirando las personas pasear por la calle, nadie entendía la dimensión de la lucha constante en su mente contra sus terribles ideas.

“Es una cuestión de actitud, la vida es sólo un minuto, una sucesión de impresiones y acciones. Mi punto es si querés, podés cambiar, podés hacer cualquier cosa.” Sonrió el hombre y encendió el cigarro con un fósforo. “Sos joven, Emilia… ¿cuántos años tenés? ¿Veintitrés? ¿veinticuatro? Todavía estás a tiempo de cambiar tu perspectiva hacia la vida y no necesitás ese bulto de pastillas para eso…”

“Si quiero cambiar tendría que empezar por dejar de escucharte.” dijo Emilia sin retirar la mirada del ventanal.

“Y acá empezamos otra vez, sí, yo soy el demonio que está trastornando tu perfecta vida. ¡Quiero ayudarte Emilia! ¡Quiero que cambies esa cara de culo que siempre tenés y sonrías un poco más! ¡Pero no! Vos siempre me culpás por tu vida de mierda… no fui yo el que dejó la facultad hace un año… ¡sos vos y vos y vos!” exclamó enojado y golpeó la mesa con el puño.

“Ya no quiero hablar contigo.” Afirmó la muchacha en un hilo de voz, secó unas lágrimas con sus dedos y tomó el ejemplar de Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas que estaba leyendo, lo guardó en su bolso y pidió la cuenta a un mesero del café, el mismo muchacho de sonrisa falsa, ojos verdes y leve acento italiano que acostumbraba atenderla.

“Rubia… escucháme rubia, no le llames, no hace falta… él te quiere drogar y quiere que te pasees como un zombie por todas partes, para eso le pagan pero vos podés vivir sin él… los dos podemos vivir sin él.” Aseguró más calmado pero el cigarro temblaba en su mano.

 “Gracias, buenas noches.” Se despidió del mesero y salió del café ignorando las palabras del hombre del cigarro. Caminó por la vereda sin un destino fijo, estaba cansada de aquel hombre y sus intentos de salvarla. La redención no era gratis, pagaría un precio alto por ello pero aún no llegaba su tiempo de rendir cuentas, aún no llegaba su tiempo de despertar de aquel mal sueño.  

Las calles céntricas de Asunción se convirtieron en un refugio para Emilia, caminaba hasta gastar completamente sus zapatillas, caminaba hasta olvidar de dónde venía y hacia dónde iba. Caminaba porque de esa manera la soledad golpeaba menos, siempre encontraba una persona dirigiéndole la palabra en una plaza, una señora quejándose del clima o algún extranjero buscando el camino a la costanera. Rostros, voces, aromas perdiéndose en la multitud y por un minuto la rescataban del tedioso ajetreo de su vida.  

Esa noche Emilia se detuvo frente a la Estación del Ferrocarril, apoyó su cansado cuerpo por los barrotes de la plaza, sin embargo el olor nauseabundo de los recientes huéspedes de la estación la obligó a continuar su camino. Arrastraba los pies por el suelo, un par de lágrimas buscaron escapar de sus ojos otra vez pero las contuvo con un suspiro, “éste es su objetivo, Emilia, quiere hacerte sentir como una inútil” pensó mientras cruzaba la calle en dirección al Teatro Municipal cuando repentinamente todos los cristales del edificio se rompieron en un estallido sordo.

Intentó cubrirse con las manos pero los fragmentos de vidrio se incrustaron en varias partes de su cuerpo, se arrodilló aturdida y notó que una joven de vestido azul corto le gritaba a un hombre trajeado frente al teatro pero calló al fijar su mirada en ella, el hombre trajeado volteó y se dirigió a Emilia furioso.

“¡Mentiroso! ¡el hijo de perra me mintió!” gritó y una sonora bofetada estalló en el rostro de la muchacha. “Él me dijo que nadie iba a salir de ese teatro, él me dijo que todo iba a terminar!” exclamaba mientras la arremetía a golpes. 

Nota de Autor: Olvidé avisar que tiene contenido fuerte y malas palabras y cosas así.... y la encuesta estará al costado del blog porque no soy tan pila con la tecnología. 

domingo, 16 de marzo de 2014

Y acá vamos otra vez.... Bienvenidos!

El blog aún está en construcción pero es el inicio de un nuevo proyecto literario mío, ojalá sea un éxito, crucen los dedos por mí, gracias! A Trabajar!

¿De qué se trata este blog?
Las Crónicas de Asunción es un blog dónde cada semana se posteará un capítulo de una compleja historia que se desarrolla en las calles de Asunción involucrando diferentes personajes.

¿Por qué debería interesarme?
¡Porque vos elegís como sigue la historia!
Si la leíste y te gustó, ¡podés involucrarte en el proceso de creación!. ¡Al final de cada capítulo tendrás la oportunidad de votar por diferentes opciones de cómo continúa la historia! Te invito a escribir juntos. ;)
OJO: La votación estará abierta hasta una semana después de la publicación, ¡así que no te pierdas de ningún capítulo!
  
 ¿Y cuál es el objetivo de todo esto?
Bueno, el primer y principal objetivo es compartir lo que me encanta hacer que es escribir, no digo que lo hago bien; eso quedará a criterio de los lectores. Sólo soy un alma más en esta ciudad (Asunción, Paraguay) que cree que los escritores paraguayos podemos innovar y refrescar aspectos de la cultura paraguaya.Sí, soy muy honesta al respecto de este tema.
Me gustaría acotar que la historia será de ciencia ficción.... sí, sci-fi en Paraguay utilizando elementos de nuestra rica cultura.
¡Y otro objetivo es que puedas leerlo en todas partes gracias a la bendita tecnología!

¿Quién escribirá Las Crónicas de Asunción?
Ah cierto.... tengo que presentarme, mi nombre es Fabiola González (FrikiFaby), soy una ñembo escritora (digo ñembo porque nadie sabe quién soy en el ambiente literario del país, no, no es fácil ni barato publicar libros) y ahora mismo estoy reflexionando sobre el curso que tomará mi vida, cualquier otra cosa que quieran saber... bueno, ya les indicaré a su tiempo las formas de contactarse conmigo.

 Y eso... ¡que empiece la función!