El Caos
Primera parte
Las gruesas gotas rojas
formaron charcos alrededor de la mesa dónde el cuerpo reposaba inmóvil, la
llama de la vela se extinguió y el humo se esparció por la habitación dónde
Emilia discutía con su perturbada conciencia. Sus largos cabellos rubios se
mancharon de sudor y sus pantalones oscuros absorbieron parte de la sangre del
suelo, los elegantes calzados del hombre del cigarro la rodeaban en un
incansable vaivén de pasos.
- Está muerta- afirmó con
frialdad- ¿qué vas a hacer?
- Elizabeth…. Elizabeth….-
murmuró la joven con la mirada clavada en el piso.
- Alguien más mencionó ese
nombre esta noche.
- El mesero- contestó y se
levantó limpiándose las lágrimas.
Caminó por las calles
céntricas de la ciudad ignorando el mundo despertar a un día normal, varias
personas intercambiaban comentarios sobre los sucesos de la noche y madrugada
pero nadie conocía la verdad escondida detrás de los macabros hechos. Las
radios y televisores relataban las últimas noticias, los periodistas
amanecieron frente al Palacio de López y el Congreso dónde los militares
formaron cadenas de protección. Las protestas disminuyeron pero los líderes de
diferentes organizaciones prometieron marchar en búsqueda de la verdad.
El café abrió sus puertas en
la incertidumbre, Giovanni limpiaba una de las mesas cuando descubrió la figura
de Emilia en la puerta. Entró casualmente y su mejilla estalló en una cachetada
sorprendentemente fuerte juzgando por la delgada constitución física de la
muchacha.
- Es tu culpa, ella está
muerta por tu culpa- dijo Emilia preparada para repartir golpes.
- ¿Qué?- preguntó el mesero
mientras las ondas del golpe viajaban por sus terminaciones nerviosas nublando
su mente.
- Mi mamá está muerta por culpa
de Elizabeth- repitió y sus manos temblaban por efecto del enojo.
La mención de Miss Elizabeth
en los labios de la joven dejó al mesero inmóvil, su rostro empalideció y la
tomó del brazo conduciéndola afuera del café. Faltaban palabras para describir
el terror inspirado por el nombre de la mujer, el mesero vigiló la calle
desierta y por un momento percibió un olor a tabaco.
Los cascos de un caballo lo
distrajo del olor, al final de la calle un jinete vestido de negro con collares
de plata detuvo la marcha. Un rayo de luz los cegó mientras el caballo retomó
su camino, galopaba hacia ellos, Giovanni empujó a Emilia fuera del alcance del
extraño jinete. El mesero tomó una especie de cuchillo de un cinturón escondido
bajo su camisa blanca, realizó un corte al animal pero el hombre continuó su
camino ileso.
Volvió sobre sus pasos y
esta vez el jinete tomó al mesero del cuello de su camisa, lo arrastró media
cuadra pero éste forcejeó para liberarse. Emilia corrió para ayudarlo, la
adrenalina paseó por sus venas acelerando el latido de su corazón, el extraño
personaje olvidó a su víctima y golpeó a la muchacha en su huida en el caballo
negro.
- ¡Giovanni!- gritó mareada,
el miedo regresó congelando sus músculos.
- Acá estoy, Emilia- dijo el
mesero rodeándola en sus brazos.
- ¿Qué pasa? ¿Por qué nadie
me explica nada? ¿Por qué?
- Voy a ayudarte, voy a
protegerte, nada de esto es tu culpa- afirmó Giovanni y con su puño limpió las lágrimas
de la inocente joven.
- ¿Por qué me persiguen?
- Porque viste algo que
nadie debía ver. Yo no voy a lastimarte pero otras personas sí lo harán. Esto
es el caos, Emilia y cuando el caos se desata debes encontrar algo de dónde
sostenerte. Yo puedo ser ese sostén.
- Ni siquiera me conocés. Y
yo no te conozco.
- Sí, nos conocemos- aseguró
con una sonrisa.
“El
Palacio de López continúa fuertemente custodiado por fuerzas militares, las
protestas se dieron una pausa mientras la Policía Nacional investiga la escena
del crimen en el Teatro Municipal. Las calles cercanas han sido clausuradas y
está prohibido el ingreso de personas ajenas al departamento de Policía. Hasta
ahora no se dio un pronunciamiento oficial acerca de los hechos, el grupo
armado Vencer o Morir tampoco ha reclamado la autoría de esta tragedia. La ciudadanía
teme que más actos de terrorismo….”
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